DESDE LO SENCILLO, LLEVAR UNA VIDA QUE PROYECTE EL ESPÍRITU SANTO AL INTERIOR Y AL EXTERIOR

En diciembre de 1988, en la EXHORTACIÓN APOSTÓLICA POST-SINODAL CHRISTIFIDELES LAICIDE SU SANTIDAD JUAN PABLO II SOBRE VOCACIÓN Y MISIÓN DE LOS LAICOS EN LA IGLESIA Y EN EL MUNDO se expresa en su inicio: “Los fieles laicos (Christifideles laici), cuya «vocación y misión en la Iglesia y en el mundo a los veinte años del Concilio Vaticano II» ha sido el tema del Sínodo de los Obispos de 1987, pertenecen a aquel Pueblo de Dios representado en los obreros de la viña, de los que habla el Evangelio de Mateo: «El Reino de los Cielos es semejante a un propietario, que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña. Habiéndose ajustado con los obreros en un denario al día, los envió a su viña» (Mt 20, 1-2). 

Desde hace 25 años, Voserdem (Voluntarios al Servicio de los Demás) “prácticamente partiendo de la nada”, seguramente con el aliento del espíritu santo, avanza poco a poco por las sendas que Jesús señalara para los cristianos del mundo. El fulgor de los voluntarios al servicio de los demás nació en 1992, con una acción pequeña, en la parroquia Compañía de Jesús de Cochabamba, ofreciendo un desayuno a los pobres que acuden a ella. Mucho más tarde, el 2 de febrero del 1999, la Personería Jurídica Eclesiástica de Voserdem fue dictada por el Arzobispado de Cochabamba y es válida en toda Bolivia. Un poco más tarde, se estableció la fecha de aniversario, el 8 de junio, principalmente parar honrar el servicio a los demás y también para reconocer a todos los sacerdotes y religiosas que contribuyen a los pasos de los laicos y laicas de nuestra iglesia católica en todo el mundo.

Voserdem camina con vida espiritual comprometida en el proyecto de Dios que ha sido divinamente fortalecido por Jesús, lleno de actividad y con un ritmo de fe, paz y armonía, y enfrentando a dificultades y desafíos propios de la realidad humana. Desde lo sencillo, conoce que debe llevar una vida que proyecte el espíritu santo al interior y al exterior, en un ejercicio cristiano acompañado de la unión de las voluntades de hacer el bien, para desarrollar su responsabilidad espiritual y vivencial en la familia y la sociedad. Se alimenta de la fuente inagotable de la gracia de la reflexión evangélica, la meditación y de los medios de acercamiento al Creador y de enriquecimiento humano, en un acto de constancia, esfuerzo y amistad.

En noviembre de 2015, el Papa Francisco recordó la importancia de los laicos en la Iglesia, que no son “miembros de segunda clase”, que no están “al servicio de la jerarquía y simples ejecutores de órdenes superiores”, sino que son “discípulos de Cristo” cuya misión es “animar todo ambiente, actividad y relación humana según el espíritu del Evangelio”. Y como dijo Juan Pablo II, desde el inicio de su pontificado, “¡No tengáis miedo! El laico debe de procurar tener una vida espiritual que sea su plataforma de lanzamiento hacia los grandes proyectos que tiene Dios, para las almas, pero que ciertamente el alma debe de estar abierto a escucharlos.”

Gonzalo Alfaro Denus M.Sc, Ph.D.
Presidente de VOSERDEM